MANIFIESTO POR UNA EDUCACIÓN PÚBLICA Y UN NUEVO CHILE

Un Nuevo Modelo Educativo

 

1311267368032-S6303159-300x225.jpg                La educación chilena atraviesa una aguda crisis. Tenemos un sistema discriminador que perpetua la desigualdad social a través de la segmentación y la exclusión, que operan desde las escuelas hasta las universidades socavando la convivencia democrática. El absoluto predominio de las leyes del mercado y la ausencia de regulación por parte del Estado, transformó la educación y a los estudiantes en meras mercancías, con grandes consorcios empresariales nacionales y extranjeros que compran y venden centros educacionales, lucran con nuestro derecho a la educación y se relacionan al sistema financiero enriqueciéndose con él.

 

La realidad de escuelas y liceos públicos es dramática. La brecha de desigualdad entre el sistema subvencionado por el Estado y  el  privado  se  acentúa  día  a  día,  mientras  la  matrícula  de  la  educación  municipal  decae  en  forma  sostenida. El cuadro en la Educación Superior no es menos grave. Las universidades tradicionales -en especial las Universidades del Estado- enfrentan una situación extrema, por el estrangulamiento presupuestario, la enajenación de su patrimonio y el deterioro de las funciones de investigación, docencia y extensión. Las universidades privadas carecen de fiscalización y controles  suficientes  y  las  soluciones  gubernamentales  acentúan  más  mercado  y  menos  regulación  del  Estado.

 

Las actuales movilizaciones estudiantiles, entendidas como una de las principales movilizaciones sociales de la historia reciente de nuestro país, no sólo han develado la crisis del sistema educacional chileno a partir de demandas económicas y democráticas, sino que en conjunto con otras organizaciones y gremios han cuestionado al sistema político, económico, social y cultural impuesto y vigente hasta hoy; logrando instalar en la conciencia del pueblo chileno reivindicaciones políticas e históricas que han permitido levantarse como una voz de protesta y marcando el inicio de un nuevo período de luchas que desde el campo popular habrá de enfrentar.

 

Nos une la firme convicción de que la educación es un componente esencial para alcanzar un nuevo Proyecto Histórico de Desarrollo democrático que tanto anhela el país y para superar las escandalosas brechas de desigualdad que el carácter actual del Estado propicia. Es así entonces, que se ha planteado la necesidad urgente de recuperar la educación como un derecho social y humano universal, que debe ser garantizado por la Constitución Política de Chile, y que esté estructurado en base a un nuevo Sistema Nacional de Educación Pública, Gratuita, Democrática y de Calidad organizado y financiado por el Estado en todos sus niveles, es decir, desde la cuna en adelante asumiendo un proceso continuo formación.

 

El nuevo sistema debe ser autónomo y democático, para preservaroa de todo interés particular, ya sea de carácter político partidista, religioso y económico, con una organización interna capaz de autodeterminarse en las esferas administrativas, de gobierno, técnico-docente y financiera. Para lo cual requiere de instancias democráticas como forma de garantizar el derecho a la participación, la libertad de asociación, pero también el empoderamiento de la comunidad en la definición de políticas educativas con independencia del gobierno de turno.

 

La educación debe ser pluralista, para garantizar el libre y público acceso a las fuentes de información y conocimiento, que permita el tratamiento integral y crítico de los temas, con diversidad de opiniones, visiones y disciplinas. La generación y transmisión del conocimiento en las instituciones públicas debe oponerse a cualquier dogmatismo y práctica adoctrinante.

 

La educación debe ser de calidad, entendida esta como la capacidad de educar en contenidos y en valores como la solidaridad, la tolerancia, la igualdad, el respeto por el medio ambiente, la identidad y las raíces culturales e históricas de nuestra sociedad y nuestros pueblos originarios. La educación debe ser capaz de formar sujetos, profesionales, técnicos e intelectuales de excelencia, con capacidad crítica y ética profesionl, ciudadanos libres, preparados para el ejercicio de la democracia y la responsabilidad social.

 

La educación debe ser gratuita, entendiendo que el Estado debe proveer de los recursos necesarios para garantizar de manera plena el derecho sin ningún tipo de restricción socio económica.

 

En definitiva, necesitamos un Estado garante del derecho a la educación para que nuestra sociedad cuente con una masa de ciudadanos conscientes, críticos y comprometidos en el trabajo intelectual, técnico y profesional para el desarrollo democrático y justo de la cultura, la política y la economía de la sociedad. Esto implica entender la educación como una inversión social y no meramente individual, necesaria para la batalla contra la desigualdad y el alcance de la libertad y la justicia social.

 

Por una educación cuyo eje sea el derecho a la educación y no la búsqueda del lucro

En Chile es más importante la libertad de empresa que el derecho a la educación.  De hecho, parte de los recursos que el Estado invierte con los impuestos pagados por las personas se destinan a engrosar las utilidades de los dueños de establecimientos educacionales.

 

Teniendo en cuenta la escasez de recursos, la suprema importancia del derecho a la educación, constituye un uso irracional de recursos su asignación al enriquecimiento de terceros.

 

Si aseguramos el derecho a la educación, tenemos que fijar el mínimo precio posible, puesto que cualquiera sea ese precio, constituye una barrera al ejercicio de ese derecho.  Es por ello que los aranceles deben ser iguales a cero.  El ejercicio de un derecho no puede estar sujeto a un precio.  Todo precio puesto a la educación es la negación misma de ese derecho.

 

Es por ello que lucro y derecho a la educación es una formula  imposible. Esto no quiere decir que un establecimiento educacional no pueda tener excedentes.  Lo que no puede hacer es repartirlos entre sus propietarios.  

 

En consecuencia postulamos una educación que excluya plenamente la búsqueda del lucro e instale horizontalmente, a nivel preescolar, básico, medio y superior, la racionalidad del derecho a la educación.

 

 Reivindicaciones Políticas e Históricas

 

De tal manera, los planteamientos de este  movimiento estudiantil y social sobre  un Nuevo Modelo Educativo con las características antes enunciadas, ha logrado comprender que dichas exigencias y necesidades urgentes no pueden concretarse aisladamente de otros procesos de transformaciones profundas que nuestra sociedad requiere. De esta manera, es que hoy nos hacemos cargo además, de reivindicaciones políticas e históricas que buscan conquistar un sistema político, económico, social y cultural democrático que se constituya como un Nuevo Proyecto Histórico, cuyo eje principal de construcción de nuestra historia recaiga en el conjunto del pueblo trabajador explotado y excluido de nuestro país.

 

En ese marco y con esas perspectivas, es que hoy levantamos las siguientes reivindicaciones:

 

●      Una reforma tributaria que haga que las empresas sí paguen impuestos, que reduzca el IVA y aumente la tasa tributaria sobre las grandes empresas, lo que permitiría grandes recursos para financiar la educación, considerando que esas grandes empresas son responsables de más del 80% de la producción nacional;

 

●      Avanzar hacia la renacionalización del Cobre y de nuestros Recursos Naturales, con el objeto de financiar con esos recursos los distintos derechos y necesidades sociales;

 

●      Nueva institucionalidad y carácter del Estado a partir de un proceso que elimine el Estado subsidiario reemplazándolo por uno Garante de los derechos y necesidades sociales: Cambio constitucional;

 

●      Generar los cambios en nuestra institucionalidad que permitan la realización de consultas o plebiscitos nacionales vinculantes, para fortalecer nuestra democracia.

 

Continuidad de la Lucha como proceso de Construcción Histórica

 

Hoy, y tras estas históricas jornadas de discusión y movilización política de amplios sectores del pueblo, no podemos dejar de insistir que nos encontramos frente al inicio de un nuevo período de luchas populares. Hoy comenzamos un nuevo camino que hemos de recorrer con la humildad y claridad de nuestras justas reivindicaciones, sumadas a la decisión y al coraje de emprender los nuevos desafíos. “La Historia es nuestra y la hacen los pueblos”, hagamos nuestra Historia reiterando nuestro llamado a continuar luchando para conquistar nuestra verdadera independencia y liberación. Construyamos un Nuevo Proyecto de Desarrollo Nacional, partiendo de las bases que las luchas de hoy han sido capaces de poner a disposición de nuestro pueblo.


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